santi yonlok

12 Jul Santi, me has robado el mes de agosto

No suelo recurrir a la nostalgia. Es más, cuando escucho aquello de ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’ de la boca de alguno de mi generación, cojo mis cosas y me voy. Se me calienta la cabeza, empiezo a sentir que un objeto punzante me traspasa la frente, y sufrir por sufrir pues oye, no.

Con (casi) un cuarto de siglo a mis espaldas, puedo afirmar que vale más ser el número uno en correr un tupido velo y seguir caminando, que alojarse en el muro de las lamentaciones. Qué novedad, dirás. Has descubierto la pólvora. Pues no, pero no viene mal recordar estos pequeños tips de agenda de Mr. Wonderful de vez en cuando. Y ahora verás por qué.

Somos la generación del inconformismo. Hemos crecido con un teclado como extensión de nuestras  manos. Y lo hemos utilizado para opinar sobre lo que se nos ha puesto en la nariz. Casi nos han exigido que algo tiene que gustarnos o no gustarnos, que todo tiene que ser blanco o negro. Adiós al término medio. Au revoir, gris.

Tenemos a nuestra disposición un arsenal de herramientas para que nos expresemos, y las hemos exprimido. Buzones de sugerencias online. TripAdvisor. Facebook. Twitter. YONLOK. La queja al alcance de nuestra mano. O el halago, claro, tienes razón. Pero yo hoy hablo sobre la queja. Os hablo a todos, pero en especial a un humano en concreto: hola Santi, amigo.

Estoy un poco preocupada, como Bosco. A dos tilas de ponerme a recoger firmas en change.org para que el adiós a Yonlok no llegue nunca. Has desmoronado mi verano. No porque este chiringuito cierre sus puertas durante las vacaciones, sino porque no sé si volverán a abrirse más.

Me has roto los esquemas. A estas alturas del artículo te habrás dado cuenta de que la nostalgia no me va. Huyo de ella. Pero hace ya varios días que no me encuentro bien. Busqué en Google qué me pasaba, y ahí estaba ella. La estoy padeciendo. No quería culparte en público pero… el teclado se iluminaba solo por las noches, así que aquí estoy, cediendo a sus súplicas.

Hace unos años que los veranos dejaron de ser interminables. Se convirtieron en la época de auge para hacerte un hueco en el mundo laboral. No pain no gain en su máximo esplendor. Conocí el fuego de Madrid. Sálvese quien pueda. Junio llega y te recuerda que la vida es otra cosa, desde hace unos años.

Por eso, abracé Yonlok como a unas vacaciones. Era mi rincón, el lugar donde contaba historias, divagaba, reflexionaba y, a veces, a algunos les interesaba. Conocí Yonlokeros. Encontré un recoveco en el que sentirme libre y expresar mis cuitas interiores. Y ahora, me quieres sacar de él. Lo que también conlleva que nunca sepamos que pasará con el voyeur de Donosti y su ligue de Tinder.

Les has dejado encerrados en una furgoneta con dos lunáticos. Y a mí, sin una próxima página en blanco. ¿Y ahora qué, Santi?

 

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Carmela Suarez
Carmela Suarez
carmelasuarez23@gmail.com

En constante construcción hasta el fin de los días. Eso, y que nunca me ha gustado hablar de mí misma.

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