el género no binario

31 May El género no binario o ‘genderqueer’ | Une para todes y todes para une

Más allá de ser la archiconocida frase de los tres mosqueteros de Alejandro Dumas, el “uno para todos y todos para uno” es, también, el lema no oficial de Suiza (dato que desconocía antes de escribir el artículo, dicho sea de paso). Como lema de la ciudad que es, presuponemos que hace referencia a todos y cada uno de sus habitantes. Sin embargo, si cambiásemos el género de la frase y dijésemos “una para todas y todas para una”, probablemente el 99% de la población creería que se trata, sin lugar a dudas, de una frase de mujeres para mujeres. En más de una ocasión he escuchado que no es que se hable todo el rato en masculino, sino que lo que ocurre es que se habla en género neutro. Así pues, si decimos, por ejemplo, “sed todos bienvenidos” a un grupo de personas, aunque haya mujeres (ya no digo tan siquiera que sean mayoría), tendremos que darnos también por aludidas porque, supuestamente, se está utilizando una fórmula neutra.

Soy sincera cuando digo que no creo que la intención (al menos premeditada) de los oradores sea excluirnos a través del lenguaje (yo misma estoy utilizando ese recurso al escribir este artículo por mera costumbre), pero sí es verdad que, como mujer, no me veo reflejada en ese “bienvenidos” porque me suena predominantemente masculino. Lo que ocurre, más bien, es que me fuerzo a mí misma a sentirme incluida, hasta el punto de llegar a interiorizarlo para hacerme la vida más amena. Aun así, cada vez que escucho esas fórmulas en masculino, no puedo evitar que una pregunta martillee mi cabeza: ¿es verdad eso del género neutro o es solo una excusa?

Para intentar dar una respuesta fundamentada a esta pregunta, recurrí a la Fundéu y, cómo no, a la RAE (causa y solución de todos los problemas de este mundo, como diría Homer Simpson). Hace seis años, una persona llamada Carlos Emiliano Llerena Gallegos le planteó a la Fundéu la misma pregunta que yo: ¿existe en español el género neutro? La respuesta comenzaba así: “Dependiendo del género, en español los sustantivos se clasifican en masculinos y femeninos; no tienen género neutro como sucede en otros idiomas”. Y continuaba con una cita de la RAE: “El que los sustantivos no tengan género neutro y el que ningún adjetivo posea formas particulares para concordar de esta manera con los pronombres, son factores que llevan a pensar que el neutro no es propiamente un tercer género del español, equiparable a los otros dos, sino más bien el exponente de una clase gramatical de palabras que designan ciertas nociones abstractas”.

A priori parece que, en efecto, esas formas neutras de nuestra lengua no pueden ser consideradas un género gramatical (al menos según estas dos instituciones). Orígenes etimológicos aparte, si de verdad dicho género neutro no existe, independientemente de nuestras buenas intenciones y de la denominada “economía lingüística”, quiere decir que siempre que utilizamos la forma masculina, no incluimos de forma explícita a las mujeres. Es decir, el lenguaje, al igual que otras tantas muchas cosas que conforman nuestro día a día, se encuentra dividido por el espíritu binario. Hombres vs mujeres. Fight!

Sí, lo sé: he abierto la caja de Pandora respecto a la inclusión del género femenino en el lenguaje. No obstante, es momento de dejar dos cosas claras. La primera es que soy consciente de que este debate no se va a zanjar con citar a la Fundéu y a la RAE y que podría alargarse ad infinitum (sobre todo si participasen en él verdaderas eminencias de la sociolingüística y la etimología y yo no soy ninguna de las dos, aunque sí soy traductora y feminista). La segunda es que, a pesar de que os creáis que he venido a hablaros de la presencia (o ausencia) de las mujeres en la lengua española, en realidad no es así (aunque al final todo esté relacionado): hoy he venido a hablaros del género no binario y, más concretamente, de su (posible) inclusión en nuestro idioma.

Para no empezar la casa por el tejado, y antes de ahondar en el tema de la lengua, explicaré brevemente qué se entiende por género no binario o genderqueer. A grandes rasgos, podríamos decir que ambos términos hacen referencia a “una identidad que designa a aquellas personas cuya identidad de género no se encuadra en los espectros tradicionales y occidentales de los géneros binarios (masculino y femenino), y que está fuera de la cisnormatividad, (concordancia identidad sexual con género asignado al nacer) pudiéndose manifestar con un abanico de género”. Puede que nunca hayáis oído hablar de esto antes y que os resulte algo completamente novedoso. No obstante, hay que dejar claro que, al igual que la gente transgénero, homosexual, bisexual, etc., las personas no binarias siempre han existido. De hecho, su existencia ya se reconocía en países como India, Pakistán y Tailandia, y se sabe que varias tribus de América del Norte como los Navajo reconocían hasta cinco géneros antes de la colonización.

Así pues, es posible que estemos asistiendo a toda una revolución que acabe por transformar nuestra concepción de género tal y como la entendemos en Occidente. Sin embargo, el reconocimiento global de la existencia de la gente no binaria no pasa únicamente por decirlo y no hacer nada al respecto después. Por ejemplo, no debemos olvidar que hasta hace tan solo unos cuarenta años en España estaba bien visto que “maricón” fuese el término habitual para hacer referencia a un hombre homosexual. Tal y como decía Judith Butler en su libro Lenguaje, poder e identidad, existe una “llamada de reconocimiento que concede existencia”, lo que significa que, desde las esferas de poder, se debe actuar para incluir a la gente no binaria en el lenguaje y, de esa forma, reconocer que existe y que tiene derecho a verse reflejada en un idioma dividido por una ideología binaria.

Así pues, con esta idea de inclusión en mente, en 2015 se creó un hashtag en Twitter, #ElleEnLaRAE, que buscaba llamar la atención sobre este asunto y, sobre todo, lograr que la RAE valorase su inclusión en la lengua española (hasta la fecha, sin éxito). La creación del pronombre “elle” fue una idea de la inglesa Sophia Gubb, quien aprovechó el uso ya habitual de la vocal “e” en múltiples adjetivos (“inteligente”, “valiente”) y formas plurales de sustantivos (“participantes”, “estudiantes”). A pesar de que la propuesta no ha calado (todavía) a un nivel institucional, sí parece haber tenido más éxito que otras ideas ya valoradas anteriormente, como el uso de la arroba (“guap@s”) y de la “x” (“guapx”).

No cabe duda de que la creación de un tercer género en español no resulta fácil por la mera naturaleza del idioma, algo que en inglés no es tan complicado si se tiene en cuenta que los artículos carecen de género y que la gente no binaria anglófona puede recurrir a las formas plurales “they/them/their” para hablar de sí misma en lugar de utilizar “he” o “she”, tal y como explica Asia Kate Dillon, persona no binaria, en una entrevista con Ellen Degeneres.

A pesar de lo descabellada que pueda parecer esta propuesta, ya hay quienes hablan con la “e” de forma más o menos habitual (como la cantante Zahara, que en más de una ocasión ha encabezado sus publicaciones de Facebook con un “querides” o un “bonites míes”, y, sobre todo, como la gente de Asturias, acostumbrada a formar los plurales de los sustantivos femeninos con la “e”). Sea como fuere, solo queda decir que, si el camino se hace andando, deberíamos ponernos ya en marcha para avanzar hacia un lenguaje (y, por tanto, hacia un mundo) más inclusivo. Todas las personas deberían tener derecho a sentirse bien con su idioma, un idioma que les permita expresar su realidad. Mujeres cis, mujeres trans, gente genderqueer… Une para todes y todes para une.

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Cristina Adler
Cristina Adler
valdesramoscvr@gmail.com

Me indigno a jornada completa, 24/7, aunque no me paguen por ello. A veces me abro en canal y me brotan poemas (o columnas) de las entrañas. También traduzco porque las lenguas son casas y a mí me gustan mucho las visitas. La revolución será feminista o no será. Tristan Tzara diría que me parezco bastante simpática.

1Comment
  • Clodia
    Posted at 10:29h, 02 junio Responder

    Efectivamente, en la frase “sed todos bienvenidos” no hay género neutro. Es un género masculino, el género no marcado en castellano, el INCLUSIVO. Cierto es también que la vocal “o” propia del masculino procede del neutro en latín.
    También soy traductora y también soy feminista. Y (sorprendentemente) no creo que exista discriminación real alguna al emplear un género masculino para referirnos a un grupo de hombres y mujeres. No deberíamos confundir un aspecto gramatical como es el “género” con el “sexo”. Son cuestiones distintas.
    No tiene ningún sentido que intentemos transformar artificialmente el lenguaje, simplemente no funcionará. Porque el lenguaje está vivo y fluye de manera natural, adaptándose a las necesidades de las personas a lo largo del tiempo, No hay necesidad de un género neutro, no existe un problema real de discriminación y, por tanto, nuestra lengua no fluirá por ese canal. Así de simple.

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