Escribe fino

14 Abr Escribe fino

Ilustración de Gemma Cantador creada exprofeso para este artículo.

www.gemmacantador.es

Se nos esfuma la materialidad de las cosas.

No porque tengan una naturaleza evanescente, efímera o voluble.

Quizá se deba más a que nos hayamos acomodado, a que renunciemos a las dificultades, a que nos cueste expresar matices y, por añadidura, no queramos interpretarlos en los demás. ¿Quién necesita sutilezas teniendo disponible una surtida colección de emojis?

Nos conviene convencernos de que, sentados en un sofá, a un clic de distancia de cualquier problema, seremos capaces de resultar útiles.

Y concienciados, el recurso solidario de vagos y solitarios.

¡Qué desengaño tan grande supondría aceptar que firmar una petición en la plataforma de cambio más afín a nuestras ideas —sea change o hazteoir— es un gesto baldío!

El mejor antídoto contra el desengaño es el rechazo; eludimos encontrar respuestas por el procedimiento de dejar de hacer preguntas.

Podríamos hacer como los protagonistas de la denostada TV; al menos ellos tienen los arrestos de solicitar arrestos y, además de defender sus posturas con vehemencia y pasión, son capaces de acercarse a un juzgado —por un quítame allá esas pajas— para presentar una denuncia, una demanda o una querella.

Eso sí es hacer algo.

Siempre hay un abogado con hambre dispuesto a todo.

*****

Pero hacer clic no basta.

No cambian las cosas los manifiestos, las proclamas, las adhesiones.

Cualquier gesto para a la galería.

Un simple gesto.

Cambian las cosas —cuando se consigue; es bastante difícil— los actos.

Pero hacer algo exige un esfuerzo. Y carecemos de tiempo.

*****

Resulta un completo sinsentido: cuanto más concienciados nos sentimos (de manera colectiva), más dormida se encuentran nuestra conciencia (particular).

Quizá resulte que no es fina.

Tendremos que acostumbrarnos a que sea normal.

El tiempo nos demostró que todos éramos de cristal.

*****

Y ahora me pregunto: ¿por qué quienes se empeñan en convencernos de que deban convivir tradición y modernidad terminan formulando propuestas en las que la tradición se supedita a la modernidad?

Clic, clic, clic–clic–clic…

Click–clack.

*****

Tradición (Común sin sentido) dentro de la modernidad (Yonlok).

 

¿Te ha gustado? ¡Comparte!
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter
Alberto Secades
comunsinsentido@gmail.com

Psicólogo en prácticas.

1Comment
  • Pei
    Posted at 00:49h, 16 abril Responder

    ¿Eso de no poner nariz a las ilustraciones es a propósito?

Post A Comment