vida de mierda

21 Jun Introducción a tu vida de mierda

“El fascismo se cura leyendo, y el racismo viajando”, compartiste en tu muro de Facebook al enterarte por tuiter del triunfo de aquel empresario yanqui que descubrió las vergüenzas de nuestros politólogos favoritos. Es lo más cerca que has estado en tu puta vida a leer a Pío Baroja (o a Unamuno), aunque éste ni tan siquiera pronunció tal frase. Lamento decírtelo, pero tú no has leído* más que Rafael García Serrano ni viajado más que Kipling (aunque con la MasterCard de papi visitaste algún país oriental que ahora mismo no sabrías ubicar en el mapa sin una rápida consulta a google imágenes).

Curioso es que, después vomitar hasta la extenuación acusaciones de nazismo sobre cualquier ser que no estuviese a la izquierda de Dzerzhinski y al celebrar la muy cansinamente llamada fiesta de la democracia al otro lado de los Pirineos, hayas caído en la total indolencia.

Un 9 de marzo, empero, fuiste a Pola de Lena a continuar tu intermitente lucha contra el faccioso, esta vez a nivel nacional. Nada puede reflejar mejor el declive de Asturias que estos hechos. De lapidar, siempre parapetados en las alturas, a los hijos de Rómulo y Remo y a los seguidores de la media luna, se ha pasado a desatar la enajenación mental ante un autocar hortera naranja chillón.

Con un argumentario propio de un batasuno trasnochado, y con una incipiente litofilia (permítame el neologismo) asumiste que semejante discurso del odio sólo podía ser correspondido haciendo gala de coeficiente intelectual nulo. Entre impactos de canto rodado muere la libertad de expresión que dijiste defender cuando unas chanzas sobre la Operación Ogro llevaron a Casandramón a los juzgados. No luchas contra la “transfobia”; luchas contra cualquiera que no piense lo mismo que tú. Si de ti dependiese, enviarían a pensadores como Camille Paglia (suponiendo que no necesitases Wikipedia para saber quién es) o a Gustavo Bueno al paredón.

Hace poco menos de un año te referías a Teresa de Calcuta como “puto cacahuete miserable”; ahora, fruto de una gravísima disonancia cognitiva, ves proporcionado actuar como un verdugo de Barbaria Saudí ante el “las chicas no tienen pilila”, que cantaban Los Inhumanos. Al final va a resultar que los puritanos estaban fuera del autobús.

No, lo siento. No eres un antifascista. Antifascista era Churchill. Tú eres un puto muerto de hambre.

*Si, por el contrario, eres de esos ávidos devoradores de libros que tienen por insignia El Principito y sus garabatos feos, te adjunto el link de la página web de la que nunca debiste haber salido:  http://www.mrwonderfulshop.es/es/

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Maquiavelo J. Reilly
Maquiavelo J. Reilly
maquiavelojreilly@gmail.com

El Sumo Pontífice de YONLOK. Sangre, lágrimas y culpa. Hombre de orden en este lecho de pulgas.

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