John Locke en Yonlok

17 Ene John Locke en Yonlok

Cuando comencé a escribir para Yonlok no dudé ni un solo instante que uno de mis artículos tendría que ser sobre el único e inigualable John Locke, filósofo y médico padre del liberalismo clásico.

Por supuesto que no.

Vengo a hablar del otro John Locke. El John Locke al que su madre abandonó al caer, cuyo padre era un estafador que le engañó para que le donara un riñón (y le tiró de un octavo piso dejándole parapléjico, no se nos olvide). John Locke, personaje de Lost (Perdidos).

“No me digas lo que no puedo hacer”

Si no has visto Perdidos seguramente no sabes de qué te estoy hablando. Prometí no hablar de series en esta página pero al hablar del señor Locke aprovecho para recomendar (a los espero pocos que todavía no la conozcan) ver una de las mejores de la historia. Una serie que ha marcado un antes y un después en la televisión. Sí, el final es una mierda, dejaron muchas preguntas sin resolver y todo eso, pero analizando la serie en términos generales es una auténtica bestialidad. Gracias J.J. Abrams por crear ese universo, esa isla… (y gracias por Westworld ya que estamos).

Pero volvamos al tema que nos concierne, el bueno de John. Nos encontramos ante uno de los mejores personajes de la historia de la televisión, personaje clave en, como ya he dicho, una de las mejores series hasta la fecha. No podemos compararlo con Walter White o Frank Underwood, pero John juega en su liga. Juega de maravilla. Si tuviera que elegir mis personajes favoritos de Perdidos (sin querer estoy divagando y termino hablando de Lost, lo sé) me quedaría sin duda con Desmond, Hugo Reyes y el propio Locke.

Aunque sí, no te discuto que hay mil personajes y es imposible quedarse con tres (Linus, Sawyer, Charlie…). Digamos que, quitando el trío calavera Jack-Sawyer-Kate, los que elijo eran de lo mejor (sin contar con Jacob y demás obviamente, ¡cuánto buen personaje!).

Y ahora paso a lo gordo de este lío, el final de Lost. Sí, el final es una auténtica basura si lo comparamos con la serie. La explicación (al menos la mía) es sencilla: rizar tanto el rizo solo lleva a disgustos y lamentaciones. Pero claro, no somos perfectos. La serie tiene, sin dudas, muchos errores de guión, algo lógico tras tanto número tanto pie de estatua tanto humo negro y tanta mierda.

Pero no puede negarme nadie que Lost fue (y es) una de las primeras series que al terminar cada capítulo te mueres por ver el siguiente. Ahora es fácil, pero imagínate hace ocho años los que la llevábamos al día, qué pasaba por nuestra cabeza cuando había que esperar una semana.

Los que os rayáis ahora con series como Juego de Tronos o The Walking Dead cuando tiene que pasar una semana probad con Perdidos a ver qué pasa. Los flashbacks y los flashforwards de Perdidos son algo muy difícil de superar (y el tener a dos personajes en la isla a la vez en diferentes épocas…¡mind blown!)

Por supuesto no puedo pasar por alto al primer Locke. Si arriba ya recordé la frase más mítica del personaje de Lost no puedo evitar cerrar el post con una frase del filósofo británico.

“Somos como los camaleones: copiamos el tono y color de nuestro carácter moral de los que están a nuestro alrededor”.

Mil perdones por terminar hablando de Perdidos. Qué gran serie y qué difícil es hablar de ella. Si la has visto sabes de lo que hablo. Y recuerda: 4 8 15 16 23 42.

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Álvaro Corujo
Álvaro Corujo
alvarocorujo@hotmail.com

Suelo hablar sobre cine, y a pesar de que el título de mi columna sea una frase del gran Steve Buscemi en Reservoir Dogs, aquí no voy a hablar de cine, o quizás si. Tampoco es que me haya ido muy bien hablando del séptimo arte, o quizás si. Probablemente no deba seguir escribiendo, o quizás si. Y recuerda, Like a Virgin es una metáfora sobre las pollas grandes.

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