Beyoncé

15 Mar Liberté, Egalité, Beyoncé

Okay, ladies, now let’s get in formation. Así comienza el estribillo de Formation, la que posiblemente sea la canción más conocida del último disco de Beyoncé, Lemonade. Con esta frase, la cantante y actriz llama a todas las mujeres del mundo a formar como si de militares se tratasen, pero… ¿para enfrentarse a qué? De un tiempo a esta parte, los medios y las redes sociales han empezado a relacionar a Beyoncé con la lucha feminista, algo que no resulta para nada extraño si tenemos en cuenta que siempre actúa rodeada de mujeres, menciona explícitamente el término «feminismo» en algunas de sus canciones y hace uso de símbolos ligados a dicha lucha, como el de Venus, el cual representaron sus bailarinas al final de su actuación en la última entrega de los premios MTV Video Music Awards.

Así pues, Beyoncé ha pasado a ser uno de los iconos más visibles del feminismo (especialmente del feminismo negro) dentro del panorama musical. A través de canciones como Run The World, la cantante anima a todas las mujeres del mundo a ponerse en pie para reclamar su espacio y hacerse ver. En Flawless, podemos escuchar cómo la escritora feminista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie define el concepto de feminismo y critica el hecho de que no se eduque a las chicas y a los chicos en los mismos valores desde pequeños. Asimismo, a lo largo del videoclip de Lemonade, Beyoncé recita versos escritos por la joven poetisa de origen somalí Warsan Shire, cuya poesía se caracteriza por girar en torno al cuerpo, el legado, la maternidad, el (des)amor (tanto por una misma como por otras personas) y las relaciones entre las mujeres y las figuras masculinas, especialmente las paternales, todo ello desde una perspectiva fundamentalmente feminista.

No obstante, puede que no todo lo que brille sea oro. Si bien todo parece apuntar a que Beyoncé se ha sumado a la lucha por la igualdad, las letras de algunas de sus canciones pueden suponer una contradicción. Por ejemplo, en su famosa Single Ladies, la cantante les dice a todos los hombres del mundo que, si de verdad querían a las chicas con las que estuvieron, tendrían que haberles pedido que se casasen con ellos («If you liked it, then you should have put a ring on it»). Asimismo, en Why Don’t You Love Me, Beyoncé se lamenta por que su marido parece no quererla y asegura no entenderlo porque, según ella, tiene “belleza, clase, estilo y un buen culo” («I got beauty, I got class, I got style and I got ass»).

Beyoncé

En los tiempos que corren, en los que las mujeres no podemos amarnos a nosotras mismas si no contamos con la aprobación previa del público masculino, exigir nuestro derecho a sentirnos bien en nuestro propio cuerpo y a disfrutar libremente de él supone todo un acto de rebeldía. Sin embargo, ¿dónde trazamos la línea entre la reivindicación y la cosificación? ¿Existe dicha línea? ¿Existiría tan siquiera la cosificación si no fuese por el hecho de que cualquier intento por parte de una mujer de disfrutar de su cuerpo y su sexualidad está penalizado? Como icono internacional que es, ¿contribuye Beyoncé a la lucha feminista con sus canciones o tan solo le hace un flaco favor?

Otro factor a tener en cuenta es que Beyoncé parece encarnar muy bien el papel de mujer femenina. Su estética y su forma de expresarse a un nivel corporal, tanto en sus videoclips como en sus conciertos, remiten a una imagen de la feminidad occidental mezclada con características propias de una femme fatal. Si a esto le sumamos lo expuesto anteriormente sobre las letras de algunas de sus canciones, puede ser que el vínculo entre la cantante  y el feminismo se tambalee. La pregunta está ahí: ¿es realmente Beyoncé feminista o está reproduciendo modelos de conducta patriarcales y binarios condicionados por las expectativas que la sociedad occidental deposita en las mujeres? Ser femenina, casarse y tener hijos son tres cosas que se espera que una mujer haga en algún momento de su vida por ser consideradas fundamentales, y parece que Beyoncé (entendida como icono musical internacional) nos ha animado a todas a hacer lo mismo a través de su música y sus actuaciones (por ejemplo, en la última gala de los premios Grammy, la cantante actuó vestida como una diosa de la fertilidad mostrando al público su evidente embarazo).

Todo esto me lleva a formular la siguiente pregunta: ¿es posible que en el mundo en el que vivimos la feminidad y el feminismo vayan de la mano, o son conceptos radicalmente opuestos? Puede ser que Beyoncé, lejos de querer adoctrinar de alguna forma a todas las chicas que escuchan su música, simplemente quiera apropiarse de la feminidad, con todo lo que ello implica, y convertirla en su arma. ¿Es posible hacer eso? Puede que ser que, como dice Iván Ferreiro, el equilibrio sea imposible, pero yo creo que simplemente es complicado. Ciertamente, en el día a día oscilamos entre lo que resulta empoderante para nosotras en nuestro entorno inmediato y lo que resulta empoderante para la lucha feminista general (al menos para la occidental), y no siempre lo que hacemos resulta efectivo para ambas causas.

Si analizamos el icono de Beyoncé en su contexto, probablemente nos costará menos entender que anime a las chicas (especialmente a las negras) a reclamar su cuerpo y a hacerlo a través de la feminidad, ya que eso fue algo de lo que se les privó durante siglos a raíz de la esclavitud a la que estuvo sometida (y sigue estando, aunque de otras formas) la población negra estadounidense. Que sea entendible no quiere decir que sea menos criticable, pero ciertamente creo que no será la penalización, sino la sororidad y la educación en el feminismo, lo que nos unirá para hacer frente a la opresión patriarcal.

Como dijo la escritora y feminista Bell Hooks en su artículo Moving Beyond Pain, Lemonade quizá no sea más que otro producto de la industria musical cuyo principal objetivo es hacer caja, si bien esto no resta para dar visibilidad a personas que no parecen contar con la bendición de la sociedad (en este caso, a las mujeres negras). No obstante, sí ha logrado otra cosa aparte de generar ganancias: crear debate. Tanto si Beyoncé enarbola el feminismo de forma genuina como si no, cierto es que su último disco no ha dejado indiferente. Agitar conciencias es, probablemente, el primer paso para crear discurso y contribuir a la lucha feminista.

¿Es posible que la feminidad y el feminismo vayan de la mano? Quizá. Quizá podrían hacerlo si la feminidad dejase de estar al servicio de los hombres y empezase a estarlo al de las mujeres. No es solo momento de formar, sino de informarnos. Es momento de debatir, crear discurso y cuestionar lo establecido para alcanzar el equilibrio pero, sobre todo, para lograr la despenalización del cuerpo y la sexualidad de las mujeres para que por fin tengamos poder sobre nosotras mismas.

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Cristina Adler
Cristina Adler
valdesramoscvr@gmail.com

Me indigno a jornada completa, 24/7, aunque no me paguen por ello. A veces me abro en canal y me brotan poemas (o columnas) de las entrañas. También traduzco porque las lenguas son casas y a mí me gustan mucho las visitas. La revolución será feminista o no será. Tristan Tzara diría que me parezco bastante simpática.

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